Cada día son más los docentes que no se sienten cómodos o satisfechos desempeñando su labor. De acuerdo con diversos estudios más del 50% de los profesionales de la educación presentan altos niveles de estrés, sin importar el grado escolar en el que imparten clase.

Pero ¿qué es el estrés docente?

Es un estado de cansancio mental padecido por los docentes, provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior al normal, como consecuencia de la interacción de estímulos ambientales, la respuesta de los individuos con los que convive dentro del entorno educativo y esto suele derivar en trastornos físicos y psicológicos.

Causas

  • Sobrepoblación en el aula.

Imagina impartir clase en un grupo de 35 estudiantes (niños, adolescentes o jóvenes) con diversas capacidades, intereses y formas de aprender. Todo un reto ¿cierto? los docentes no son seres superiores que pueden controlar, enseñar, cuidar y conocer a cada uno de sus alumnos cuando hay una sobrepoblación de estudiantes en el aula. Incluso hay ocasiones en las que se producen dificultades que el docente no puede minimizar por sí solo y requiere apoyo de recursos humanos (orientadores, pedagogos, docentes) y materiales.

  • Escasez de recursos materiales.

Como profesionales de la educación, los docentes saben que no todos sus estudiantes aprenden al mismo ritmo y de la misma manera. Lamentablemente muchos colegios no cuentan o no asignan el presupuesto necesario para adquirir nuevos materiales para cubrir las necesidades de sus estudiantes o para aumentar la calidad de las clases de sus profesores. Como consecuencia, hay docentes que compran material con el dinero de sus bolsillos para proporcionar a sus estudiantes el material necesario.

  • La práctica hace al maestro.

Lo que se aprende en la licenciatura, no está cerca de la realidad a la que se enfrentan los estudiantes del magisterio. Durante la formación inicial de los docentes no se les enseña a atender y afrontar todas las dificultades de aprendizaje que se pueden presentar en el aula. Es por medio de la experiencia que aprenden a manejar cualquier conflicto o dificultad que surge dentro del salón.

  • No todos los alumnos son estudiantes.

En la bienvenida de los universitarios de nuevo ingreso de la UNAM un reconocido académico dijo: los alumnos exigen tener al mejor profesor, cuando ellos no son los mejores estudiantes. La frase anterior da mucho para pensar, pero es una realidad, no todos los alumnos están interesado en aprender. Los docentes sienten cierto malestar al confrontar sus expectativas con la realidad. Un alumnado que sin importar los mecanismos que el profesor implemente para alentarlo a seguir con su formación y no siente ninguna motivación por aprender, produce desánimo e insatisfacción en los docentes.

  • Falta de reconocimiento social.

La labor docente es una de las profesiones menos valoradas dentro de la sociedad mexicana. Si tomáramos en cuenta el tiempo que invierten en revisar trabajos, hacer correcciones, planear sus clases, preparar el material, atender a padres de familia, el tiempo de clases y de capacitación docente, por mencionar algunos, podríamos vislumbrar el por qué de los niveles tan altos de estrés, sin olvidarnos de añadir que en la mayoría de los casos el salario que tienen no es proporcional a la cantidad de horas de trabajo que realizan.

Posibles soluciones

  • Cuidar al profesorado.

Algunas instituciones educativas pierden de vista las necesidades de los profesores, por atender las de los estudiantes y sus padres, sin embargo son igual de importantes, si los docentes se sienten bien, la calidad de sus clases mejorará y por consecuencia la satisfacción de estudiantes y padres de familia, digamos que es un ganar – ganar.

  • Mejorar la comunicación.

Hay situaciones en las que los padres de familia se sienten frustrados o enojados y los docentes pasan de ser los educadores de sus hijos a la persona con la que pueden descargar sus emociones, es por esto que el colegio debe moderar la comunicación entre padres de familia y docentes, para esto es fundamental establecer mayores y mejores cauces de comunicación.

  • Cursos de formación.

Proveer de cursos relacionados con la solución de conflictos, inteligencia emocional, autoconocimiento, comunicación asertiva o cómo manejar el estrés en el aula, le brindará al profesorado herramientas que lo puedan auxiliar en su profesión.

  • Disminuir el número de alumnos.

Un profesor para 25 alumnos es algo que muchos docentes ni siquiera logran imaginarse.  Como padres de familia y estudiantes, podemos dar preferencia a colegios que tengan un número reducido de estudiantes en las aulas para recibir una formación mucho más enfocada y dirigida.

  • Motivación para el alumnado.

Si bien no todos los alumnos son excelentes estudiantes, con ayuda de orientadores, psicopedagogos o educadores especiales se puede encontrar la forma de apoyar a los estudiantes que les cuesta más trabajo alguna materia, así en lugar de sancionar el problema, ayudan a resolverlo.

Un profesor prepara presidentes, médicos, artistas, abogados, ingenieros, padres y madres de familia, veterinarios, arquitectos, empresarios, la lista es infinita. Los docentes son el corazón del sistema educativo y la educación es la columna vertebral de nuestra sociedad.

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