Por: Lic. Aurea Arroyo Figueroa – Pedagoga UNAM

Una buena relación entre docentes y padres es fundamental para generar un mayor bienestar en los estudiantes y en su proceso académico, sin embargo, pareciera que la comunicación entre éstos se ve limitada a la entrega de calificaciones, un evento social e informes de mala conducta o bajo desempeño de los estudiantes.

En el mayor de los casos son los docentes quienes convocan a las reuniones con los padres de familia, no obstante, mantener un lazo estrecho de comunicación es responsabilidad de ambos. La participación de cada madre o padre varía, algunos se desenvuelven con mayor facilidad, a diferencia de otros que son un poco más tímidos o no les queda muy claro el propósito de la reunión.

Conflictos más comunes:

  1. Desconfianza de los padres.
    Algunos padres de familia sienten como una amenaza el hecho de que alguien más esté educando a sus hijos. Generalmente porque consideran que la educación que sus hijos reciben en el aula contradice a la educación en casa.
  2. Falta de comunicación.
    ¿Qué ocurre cuando un alumno tiene un altercado con su profesor? ¡Bingo! Así es, los estudiantes, en el mayor de los casos, llegan a casa y al momento de contarle a sus padres lo ocurrido alteran la historia. Ojo, esto no quiere decir que nada sea verdad, sin embargo, acercarte a los padres del alumno para que tengan un mayor conocimiento de los hechos evitará conflictos en el futuro.
  3. Descontento por el trato a sus hijos.
    Hay padres de familia que les gustaría que a sus hijos les pusieran más atención que al resto de sus compañeros de clase, por otra parte, puede ser que les moleste que les presten tanta atención a sus hijos.
  4. “No es para tanto”
    Hay situaciones en las que los padres creen que se está siendo injusto con sus hijos.

¿Cómo manejarlos?
Cualquiera que sea el caso es vital que tanto el actuar del docente como de la institución sea asertiva para solucionar el conflicto.

  • Instancia presencial Lo primero es generar una cita con los padres en cuestión. Toma en cuenta sus horarios y lleguen a un acuerdo para que puedan acudir. Prepara la reunión con anotaciones para que no olvides ninguno de los puntos a tratar con los padres de familia, no olvides generar un ambiente de confianza y respeto al momento de hablar con ellos.
  • Comunicación asertiva. Recuerda que a nadie le gusta que le hablen “mal” de sus hijos, así que asegúrate de recordarles que el propósito de la reunión es beneficiar al alumno lo más posible. La cooperación de los padres de familia es crucial para el éxito académico, así que ten en cuenta sus intervenciones y toma notas de los aspectos más importantes.
  • Aporta soluciones. No sólo se trata de decir lo que ocurrió o pasar un reporte a los padres de familia, también aporta soluciones. Imagina que vas al médico, hace su diagnóstico, escribe un montón de cosas, te informa cuál es tu padecimiento y no te da una solución. Impensable ¿cierto? Los padres de familia se sienten exactamente de la misma manera. Propón soluciones alternas, incluso antes de realizar la cita con los padres, elabora propuestas para darle solución al conflicto. 
  • Genera acuerdos. Las cosas no siempre van a resultar como nosotros lo queremos, se flexible en donde puedes serlo, se capaz de llegar a acuerdos tanto con los estudiantes como con sus padres. Recuerda, no es una lucha de poder o de tener razón acerca de algo.

La docencia es una labor llena de nobleza, pero una de las más serias, las vidas de miles de estudiantes pasan por las manos de los profesores, cientos de familias con historias diversas. Muchos de los problemas que surgen, tienen su origen en una percepción errónea del otro. La educación requiere del trabajo conjunto de padres de familia y docentes. Todos podemos mejorar y enfocarnos en la colaboración desde nuestro lugar como padres y como docentes.

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