Durante la vida tanto hombres como mujeres están expuestos a situaciones de violencia que varían conforme al entorno familiar, social y género. La violencia en el noviazgo no es una excepción a la regla. Si bien las personas basan su relación amorosa de acuerdo con lo que para ellos significa amar y ser amado, en muchos de los caso se traduce a una combinación de romanticismo y violencia. 

Por lo general, es durante la adolescencia donde los sentimientos y deseos sexuales toman fuerza, es una etapa en la que muchos noviazgos comienzan y se experimentan distintos tipos de relaciones. Sin embargo, en el noviazgo existen relaciones de poder que terminan en expresiones de violencia. Es necesario hablar con los jóvenes sobre la violencia a la cual pueden estar expuestos en sus relaciones amorosas, para prevenir y erradicarla.

Si bien los hombres también son víctimas de este tipo de violencia, lo son en mucho menor medida que las mujeres. De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016 del total de mujeres de 15 años y más, el 43.9 por ciento ha tenido incidentes de violencia de pareja a lo largo de la relación. Entre las adolescentes y jóvenes (15 a 24 años), el porcentaje es de 40.3 por ciento, esto es una cifra alarmante que las instituciones educativas necesitan ver con urgencia. 

Tipos de violencia que prevalecen

En primer lugar está a violencia emocional (40.1%) esto pueden ser intimidación, indiferencia, acecho y degradación emocional; en segundo lugar está la violencia económica (20.9%) la cual está conformada por el chantaje, el incumplimiento de la responsabilidad económica y el control económico; la violencia física ocupa el tercer lugar con el 17.9% y va desde empujone, jalones de cabello hasta golpes con el puño o con objetos, finalmente la violencia sexual (6.5%) violaciones y abuso sexual.

Ciclo de la violencia en el noviazgo

Fase 1. Acumulación de tensión: Se manifiestan insultos, reproches, escenas de celos y control, silencios prolongados, burlas, no hay agresiones físicas.

Fase 2. Explosión de la agresión: se manifiestan incidentes con todo tipo de agresión física o psicológica, golpes, ruptura de objetos y amenazas.

Fase 3. Distanciamiento: Hay un tiempo de silencio o separación.

Fase 4. Luna de miel o arrepentimiento: Se manifiestan expresiones de perdón, promesas de cambio, interés sexual, regalos, hay calma y tranquilidad.

Acciones desde la escuela

Es fundamental que el personal docente y la directiva de la institución conozcan los recursos con los que cuenta su comunidad para abordar temas de violencia con sus estudiantes y padres de familia. Con esto no nos referimos a mandarlos con un “especialista”. Existen herramientas que les permiten a los docentes abordar una buena parte de las situaciones que se les presentan tanto dentro del aula como en los espacios de recreación. Cuando un docente es abordado por un/a alumno/a por una situación de violencia, éste debe tener varias cosas en cuenta: 

– Escuchar todo el relato de la/el joven sin interrupciones de manera atenta y respetuosa.

– Identificar las emociones que la/el joven ha manifiesta y mostrar empatía

– Ayudar a la víctima a reconocer las emociones que está sintiendo para que lo pueda identificar como una situación de violencia.

– Explicar el ciclo de violencia para mostrarle que eso atenta contra su integridad y es una situación de riesgo.

– Hacerle saber que no está solo/a y que hay muchas alternativas para salir de ese ciclo.-

– Revisar las opciones y los recursos disponibles para abordar esta situación desde los familiares hasta los institucionales. 

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