Por: Gabriela Landín – Docente de Educación Básica. 

 Levantarse temprano, ir a la escuela, abrazar a su maestra y jugar con sus amigos, son momentos que formaban parte de la rutina de millones de estudiantes, no sólo de México, sino del mundo entero. Rutina que, de un día para otro, cambió radicalmente con la aparición del COVID-19. 

La presencia de este virus originó una serie de exigencias en diversos ámbitos, y uno de los más afectados  fue el educativo. Las y los docentes de todos los niveles, se vieron obligados a diseñar nuevas experiencias de aprendizaje en un terreno desconocido y de manera inmediata. Hoy te comparto algunos de los aprendizajes que nos ha dejado la práctica docente en medio de la pandemia:

1. Utilizar dispositivos móviles no es lo mismo  que tener habilidades digitales.  Es común  escuchar que un niño es buenísimo con la  tecnología, solo porque  sabe descargar juegos en  el teléfono o mirar videos  en la computadora, sin  embargo, durante los últimos meses ha sido  notable la necesidad de que los  alumnos desarrollen habilidades que les permitan utilizar la tecnología como un recurso facilitador y no como un distractor para su aprendizaje o únicamente un medio de entretenimiento.

2. La escuela es más que sólo salones y pupitres. Dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje existe un elemento que frecuentemente es poco valorado: la socialización entre estudiantes. Hay que tener presente la enorme importancia que tienen las interacciones entre nuestros estudiantes para la adquisición de aprendizajes y habilidades sociales.

3. La creación de presentaciones digitales no equivale a promover aprendizajes. Hay docentes que consideran que han incorporado las TIC en su práctica porque utilizan  programas como Power Point o Prezi para impartir su clase.  No obstante, con las clases a distancia, los docentes nos dimos cuenta de que crear ambientes virtuales de aprendizaje es una tarea que nos exige, por un lado, tener una serie de conocimientos mecánicos u operativos de las diversas herramientas, y por otro, unir una serie de habilidades y competencias digitales con conocimientos didácticos-pedagógicos.

4. Es necesario repensar la educación. En los últimos meses, los docentes nos vimos obligados a salir de nuestra zona de confort, lo que nos ha permitido pensar de una manera diferente la educación, reflexionar sobre nuestras prácticas de enseñanza y sobre la inercia del aprendizaje presencial. 

Es importante señalar que, si bien a lo largo de estas semanas la situación ha cambiado para todos los actores involucrados en el ámbito educativo, lo importante no es concentrarnos en señalar las carencias o deficiencias, sino impulsar una reflexión sobre nuestras prácticas y convertir esta situación en una oportunidad para mejorar y para recordarnos qué implica una educación de calidad y qué habilidades deben ser prioridad al formar a nuestros estudiantes.

Y a ti, ¿qué aprendizajes te ha dejado la escuela en tiempos de COVID?

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