por: Lic. Aurea María Arroyo Figueroa

¿Por qué es importante la investigación?

“La investigación científica y sus aplicaciones pueden ser de gran beneficio para el crecimiento económico y el desarrollo humano sostenible, (…) el futuro de la humanidad dependerá más que nunca de la producción, la difusión y la utilización equitativas del saber.” (UNESCO, 1999)

La UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) reconoció la importancia de las implicaciones de la enseñanza de la ciencia y la tecnología de la una Conferencia en Budapest en 1999. Casi dos décadas después las sociedades del mundo se han transformado rápidamente, y como nunca antes en la humanidad debido a la revolución tecnológica.

En el Informe de la UNESCO sobre la Ciencia en el año 2015 la Directora General, Irina Bokova manifestó: “La investigación es un factor de aceleración del desarrollo económico y, a la vez, un elemento determinante en la construcción de sociedades más sostenibles y susceptibles de preservar mejor los recursos naturales del planeta.” Además, la investigación es la pieza fundamental considerada para alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible del 2030 (UNESCO, 2015).

El entorno dinámico y de constante innovación son rasgos que caracterizan a la realidad actual, y se admite que el conocimiento se ha convertido en el eje central de temas económicos, políticos y culturales. En esta nueva forma de organización los sujetos, de todas las edades, son los principales protagonistas de la generación de organizaciones innovadoras, creadoras de conocimiento y de tecnología (UNESCO, 2005; Vázquez, 2014).

La vocación de la ciencia es universal, pero los adelantos científicos y la investigación parecen ser exclusivas de algunas partes del mundo. Aún con los medios de información y la tecnología actual, existen varias regiones del mundo que padecen de un retraso del desarrollo de la investigación (UNESCO, 2005).

De acuerdo con el Banco Mundial, en México para el año 2013 se calculó una cifra de 242 Investigadores dedicados a la investigación y al desarrollo por cada millón de habitantes, Chile cuenta con 335 investigadores, un poco más de cien por millón. Sin embargo, cuando se compara con Estados Unidos (4,118), Canadá (4,519) y Japón (5,201) existe una brecha significativa de población calificada en investigación y desarrollo entre países. (Banco Mundial, 2017)

Un elemento central de las sociedades actuales es la capacidad para identificar, producir, transformar, difundir y utilizar la información aplicando los conocimientos necesarios para el desarrollo humano. Sin duda la tecnología es un elemento clave en las habilidades de los estudiantes del siglo XXI y además puede proveer un medio apropiado para que los educandos y docentes desempeñen su potencial académico y de investigación. (Ramma, Ajeevsing, Watts, & Sylvain, 2017)

En las sociedades del conocimiento, así como en el futuro cercano las generaciones tendrán que aprender a desenvolverse con soltura en medio de la avalancha aplastante de informaciones, y también a desarrollar el espíritu crítico y las capacidades cognitivas suficientes para diferenciar la información, aprender a utilizarla y plantear herramientas para crear nueva.

Referencias

Banco Mundial. (2017). Datos del Banco Mundial. Obtenido de Investigadores dedicados a investigación y desarrollo (por cada millón de personas): https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.POP.SCIE.RD.P6

Ramma, Y., Ajeevsing, B., Watts, M., & Sylvain, P. (2017). Teaching and learning physics using technology: Making a case for the affective domain. Education Inquiry, 1-27.

UNESCO. (1999). Declaración sobre la Ciencia y la utilización del conocimiento científico. Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI. Budapest.

UNESCO. (2005). Hacia las sociedades del conocimiento. París.

UNESCO. (2015). Informe de la UNESCO sobre la Ciencia, Hacia 2030. París: United Nations Educational, Scientific and Cultural.

Vázquez, E. (2014). La relación entre la divulgación y la transferencia del conocimiento y de la tecnología en Centros Públicos de Investigación del CONACYT en México. Nueva Época(17).

 

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